domingo 5 de julio de 2009

Backwards voyager


Foto original: aquí

A veces lo andás cargando,
como cuando se llevan todo y las ganas de coger
el bus, el cigarro, (sela).

Lo llevás atrás escondido como un bonjour en ruso, por aquello de que la encontrés por la calle.
Y no le digás nada.

Como esperar que el papel aluminio se derrita dentro del horno.

Ya ni te pesa, ni hace joroba, ni te pica por las noches.
Pero es como el panóptico, un consenso entre sordomudos.

Porque me ves y no (a lo Benedetti)
porque no te pienso
pero te extraño.

viernes 5 de junio de 2009

Pangea

Foro original: aquí

Even more difficult to explain, than the breaking-up of a single mass into fragments, and the drifting apart of these blocks to form the foundations of the present-day continents, is the explanation of the original production of the single mass, or PANGEA
Tira el pañuelo sobre la mesa como para desnudarme su miseria y hacerla evidente. Me está diciendo que para sacarse los mocos sólo ocupa los dedos. Es un buen comienzo. Me mira fijo, me penetra con los ojos y me devora a cucharadas desde el fondo. No saco las manos de las bolsas del pantalón, el tic del pie derecho sigue intermitente. Le doy asco, las fosas nasales lo delatan, estoy seguro que desearía tener cien navajas y tajadearme las huellas dactilares que según él le pertenecen.

Lo veo más delgado, se le ve en el cuello, la cara se le ve más larga. Debería sentir un poquito de culpa, pero lo que me da es lástima que lo que tiene de chupado fue por chupar hasta que la dependencia se volvió crónica. Yo no tengo la culpa, reitero. Triangulación a la mierda, yo no creo en eso, círculos viciosos talvez, pero es que ese afán de explicar la “geometría de la vida”, no es más que una necesidad que calzar todo en una fórmula matemática e igualar la ecuación a cero. Cero basurero. No funciona. Si no estás hecho para eso te jodiste. Y yo se que hay lapsos en que uno cree que todo da positivo, más infinito, que salir a comprar desayuno para dos es lindísimo. Pero después te atropellan de frente o te riegan el café en la camisa o se te olvida comprar el periódico o se cogen a tu novia y terminás tirando el pañuelo sobre la mesa, como declarándome una guerra de ayunar llanto.

Yo se que no quiere decirme nada, que desde aquel día la epiglotis le falló y no puede tragar nada, ni a mi ni a su apartamento vacío. Yo se que fue como si le hubiera quitado al círculo su π. Los ojos no se despegan, se clavan en mi cuello, buscando alguna marca con nombre, recorren mi cara en silencio. Me dan ganas de rascarme la barbilla pero me abstengo. Pienso que en un minuto le corté la vida, le arranqué el cordón umbilical y lo desprendí de ese útero oncológico, que luego saboreé por un rato, sólo porque hay impulsos en la vida. Se vuelve a ver las manos y mueve los dedos como un pianista antes de un concierto; se agarra las mejillas y las aprieta como escurriéndolas entre las falanges, sabiéndose; se toca fuerte y cae vencido. Llora como el primer llanto de recién nacido, como si acabara de probar aire y estuviera aprendiendo a conducirlo por la tráquea.

No se si decir perdón, para engañarlo. Prefiero tirarle la misma risa que le tiraba en el colegio cuando nos gustaba Andrea y ella se apretaba a Martín en el recreo. Creo que entiende, que llora por haber sido propiedad privada, por creer que el hambre se quita comiendo lo mismo por años. Porque sabe que tengo un tic. Me hacía falta tenerlo de vuelta.
-Sos un cabrón- me dice.
-Yo sé.
-Gracias.

miércoles 20 de mayo de 2009

...Ha yeah it got pretty bad

Foto original: aquí
Me digo que sos un buen tipo. Que sabés dibujar el cuello con cuiado, dirigir el dedo hasta el vientre, quedar oliendo a piel. Que escupís una miel dulce, afrodisíaca. Que mordés a pedazos y dejás perdidos otros, para guardar en el bolsillo, para cenar al desayuno. Que podríamos tomar un avión desde la cama e ir sellando el pasaporte a besos.

Me digo que no hay pronóstico, que sos náufrago a la deriva. Que te cazaron las sirenas y vivís en un mar de disonancias.

Y me sigo diciendo que sos buen tipo, aunque me duela la panza y escupa cada uno de esos dedos y los pies se vuelvan una raíz taladro. Lo sigo diciendo aunque la miel la tengás en tarros por orden alfabético y mi lengua se vuelva anhidra incapaz de enrollarse entre las sábanas.

domingo 17 de mayo de 2009

Song against sex


Foto original: aquí

Saber que lo tenés entre las manos, así encimita del hombro siempre.
Que los meses lo pueden empañar, empolvarlo pero no robarse la llave.
Piernas cerradas y métodos de espionaje ruso. porque a ratos.

Capaz de doblar el tallo y volverlo raíz, parásito endémico. Sin cura.
Plaga.

Y no importa escoger otra cara, verse los lunares de la espalda con un espejo, porque vuelve.
Ratonera.

Ser cabrón porque hay veneno dulce. e indigestiones.
Como querer que le coman la pierna y un labio de abajo (y que no se pueda)
porque hay otros.

Pero es eso y no es lo mismo.

Competencia desleal y monopolio.

lunes 11 de mayo de 2009

Paradoja 2009


Foto original: aquí


Es como volver a ser nunca todos los días.
Seguir viéndole la nuca al tiempo, a los amoríos ausentes de mañana.
Seguir siendo vientre caído, pierna inquieta.
Porque las horas no dicen nada.
Pedir un labio prestado desechable.
No reciclar.
Y que se acabe la lista y las ganas.
Porque el mundo esta lleno de recursos no renovables.

domingo 19 de abril de 2009

curriculum vitae


Foto original: aquí
"And what can life be worth if the first rehearsal for life is life itself?" The Unbearable lightness of being- Kundera
Hace falta saber varias cosas en la vida. Que el escapismo es un estado pasajero, finito, por ejemplo. Despertarse, despegar los labios resecos y saber que habrá agua en el tubo. Que los túneles pueden ser fatales cuando no hay salida. Saber que hay más por qués que porques.

No saber nada. Volverse de lado a lado sobre la almohada buscando un espacio frío que se calienta en cinco minutos; porque uno cree que la vida es más que eso o peor aún que es eso. Huirle y perseguirla. Crear intervalos con nombre, adjetivar los sustantivos abstractos para que le quede a uno algo así como “felicidad excepcional” y poder venderlo al por mayor.

Llenarse los bolsillos de ganas y las piernas de várices. Inflarse el cerebro con talveces y el pecho con anzuelos. Ser carnada fácil en un peatonal de Tokio. Estar seguro que nos vamos a la mierda y no poder gritarlo. Conversar hasta que un borracho haga ojos de que estamos invadiendo propiedad privada en un parque. Naufragar una vez al mes, sumergirse de día por medio. Asquearse. Rascarse sin prisas ni miedo a ojos curiosos. Cavar o construir tragaluces. Ser verbo. Y después morirse.

jueves 2 de abril de 2009

El cover


Fotos originales: aquí y aquí

Primero fue un juego de verse, como a ciegas tanteando el espacio.
Fue exactamente eso.

-¿Venís?
- Está bien
- Hablemos
Y las horas.
Fermín en el piano esparciendo melodías por la sala y Alessia en el sofá dejandose comer por un concierto a capella.
-Mañana
-Sí.

Y las ganas. Fermín, el músico de piedra, el de l’autre côté du monde, el del traje engomado, impecable, el de mañanas de resaca y lencería tirada en el piso. Y se sabía su nombre. Empezar todo en suspenso, con los ojos bien abiertos, mordiéndose un labio inferior y las manos en los bolsillos por aquello de las dudas. Después llegó la dedicatoria.

Comenzar a meter la mano, la saliva vieja de días como un río de peces gimiendo por aire, el relámpago, la fuga de tarde, los pies como raíces amazónicas, abdomen hundido y erguido, yema cálida, voraz. Crescendo.

Alessia en la sala, Fermín en el piano. El piano solo. Alessia y Fermín.

-Hoy no puedo.
-Está bien.

Alessia por el bulevar y lo oyó. Entró al anfiteatro y estaba. La luz tenue que le caía por el brazo derecho en medio del escenario.
-Esta la escribí hace años.
Era la que le había compuesto, al desayuno, en la noche ardiente. Íntima entre serpientes venenosas. Los ojos cerrados, la piel encendida, el tacto omnipresente. Se sintió enserio, como sirena en un barco pirata. Pero empezó a cambiar el ritmo, descender la intensidad, se extrañó, porque esa ya no era la suya. Las notas calladas dando golpes secos, crucificando. Abrió los ojos y notó a la cantante sobre el piano. El vestido rojo, con silueta de revista. Entonaba dulce directo a los ojos de Fermín y el otro le sonreía con hambre, como derramándose a pedazos y entregando fragmentos que ya había dado en alquiler.

Después se volvió otro idioma, un dialecto incomprensible, un hablar en claves y señales de humo. A Alessia la mano le tembló, dudó. El vientre se le empezó a quemar, los muslos gritando ausencias, la pelvis inmóvil, las huellas perennes, ahora borrosas. Alessia ya nunca. Los dejó reír, revolcarse en melodías de clase A. Salió.

Se lavó la cara de la baba que le habían escupido hace días. El estómago pirotécnico vaciando ácidos tóxicos. Una prenda más en el piso de un placard de músico. Organeta de segunda mano.

-Estás guapa.
-¿Para qué?

El piano desafinado y el silencio.

domingo 29 de marzo de 2009

Cuando Jones, B. escribió un Bestseller


Foto pinhole (mía)

Porque un día hicimos un cálculo casi geométrico y desviamos la vista para verlo con ojo de pez. Como en cuarto de revelado con la imagen apareciendo a pedazos. Fragmentos. Y todo porque un día no supimos decir basta y preferimos reírnos. Eso y las manos hielo en la espalda. Es de días aquellos, de esquemas con respiraciones fuertes, con aire caliente saliendo de la boca. Casi inelástico en temporada. La mente en blanco a deshoras. Balbuceos y charadas mitómanas. Y cosas de verdad, de esas que salen desde un hoyo bajo las costillas y se escupen solas, porque van enserio. Desayuno y snack. El vaivén de los kilos y el temor a las balanzas.

lunes 23 de marzo de 2009

El claustro

Foto original:aquí

"C'est un jour comme celui-ci, un peu plus tard, un peu plus tôt, que tout recommence, que tout commence, que tout continue" Un homme qui dort- Perec

Que le cuelga la modorra desde latitudes improcedentes, que el ombligo es un abismo sin fondo, que el día es un letargo ácido y venenoso, carnívoro. El cuarto un vestido almidonado, un plato de carnes viscosas sin compañía, seres de otro tiempo, voces de una sombra de árbol en bosque nórdico. Que es un iceberg que perfora las pantorrillas y deja cuerpos inmóviles, inútiles, con sabor a aire anestesiado. Que el pulso duda y luego se agita veloz, con ritmo vertiginoso, en una carrera olímpica hacia un camino sin ruta y curvas cerradas. Que la nada existe, que es hoy y ahora. Que la lengua no es lengua y es miedo y es paro cardíaco. Que se es y se pierde y se olvida en fragmentos prolongados. Es un pie plano, piernas sin rasurar, una gotera que va dibujando círculos verdes. Que fue, que la ventana empañada. Es piel de gallina sin sentido del tacto. Un abdomen dormido, cicatriz. Orgullo preñado, razón indómita. Que es muralla, que fue telón. Que son costillas fracturadas, lunares suspenso, caricias de contrabando que se esconden como monstruos forasteros tras las cavidades de la oreja, el brazo, detrás de la rodilla. Que es un furgón atravesando el desierto. Agua no potable, aprender a nadar con flotadores. Que cuelga desde el techo y está enterrado bajo el piso. Que si y nunca. Que no es por qué y no hay respuesta.

domingo 22 de marzo de 2009

Recurso de amparo

Foto original: Aquí

Dio el martillazo final, el de la sentencia.

Su cuerpo adherido a la silla.

-¿Algo que quiera decir a su favor?

¿Para qué? La boca igual estaba seca, los labios cosidos por orugas que habían llegado por encargo. Alguien le paso un lapicero. Hizo el intento, pero la mano había olvidado la función mecánica de agarrar algo entre los dedos. Todo esto era como una farsa ensayada, con actores anónimos y una dedicatoria en blanco. Ni siquiera podía considerarse un monólogo, porque los verbos no salían de ningún lado.

Es como no saber nada, pensó. Aparentemente ya está decidido.

-Se acabó el tiempo, hora de irse.

No le quedó otra que ponerse de pie.